Las dos ranas.
¿Tú que rana eres?
Dice así:
“Había una vez dos ranas que se cayeron en un recipiente de crema. Inmediatamente sintieron que se hundían, era imposible nadar o flotar mucho tiempo en ese líquido tan espeso. Al principio las dos patalearon en la crema para llegar al borde del recipiente… pero era inútil, sólo conseguían chapotear en el mismo lugar. Sentían que cada vez era más difícil salir de allí.
Una de ellas dijo en voz alta: “No puedo más, es imposible salir de aquí y ya que voy a morir, no veo para que prolongar este dolor. No entiendo que sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”. Y dicho esto, dejó de patalear y se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.
La otra rana más persistente y más tozuda, se dijo: “Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, ya que la muerte me llegará, prefiero luchar hasta el último aliento. No quisiera morir un segundo antes que me llegue mi hora”. Y siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar un centímetro. ¡Horas y horas ¡ Y de pronto… de tanto patalear y agitar sus patitas, la crema se transformó en manteca. La rana sorprendida dio un salto y patinando llegó al borde del recipiente. Desde allí, solamente le quedaba ir croando alegremente de regreso a casa”.

La gran lección de este bello cuento nos muestra que ante la dificultad lo más sano no es abandonar sino posibilitar que nos sirva para crecer y ser más felices.
Alejandro Rocamora Bonilla
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