lunes, 10 de septiembre de 2012

DESPUÉS DEL VERANO SE HABLA DE...



Separaciones tras el verano.


Parece ser que uno de los periodos del año en el cual aumentan las separaciones y los divorcios es tras las vacaciones estivales.

 Tras haberse estado quejando durante meses por la falta de comunicación y el poco tiempo para compartir, ¿qué les pasa a las parejas cuando por fin pueden estar juntas después de haber estado todo el año corriendo casi sin contacto?

 Compartir el tiempo y el espacio cuando la relación está muy deteriorada, en lugar de proporcionar una segunda oportunidad para solucionar los conflictos ya existentes, empeora la situación abocando a la pareja a buscar su disolución como tal.

Algunas parejas estaban convencidas de que el desasosiego era producto de la rutina cotidiana, de que su falta de comunicación era un simple fruto de la incompatibilidad horaria y de que la distancia entre ambos no era más que el resultado del cansancio.Se añade compartir el tiempo con los hijos y su crianza,que también es motivo de conflicto. 

 En estos casos, una vez desaparecidos los “supuestos” inconvenientes, se evidencia la cruda realidad: la pareja está en crisis.

Es posible que se den cuenta de que no tienen nada agradable que decirse, que las posibles aficiones o proyectos comunes que alguna vez tuvieron hayan desaparecido, o que la mutua compañía no les satisfaga y la apatía les embargue. También es posible que las discusiones achacadas al estrés se sigan repitiendo ahora por motivos nimios, que vean las cosas de maneras completamente opuestas e irreconciliables y ambos se crean poseedores de la razón absoluta.

 Otras parejas, conscientes de que su relación no funciona, quizás crean que la relajación estival puede ayudar a “cambiar actitudes”, propiciando el acercamiento y reavivando las brasas del amor y la pasión. Sin embargo, están  tan “quemados” y resentidos por la insatisfactoria situación que llevan arrastrando durante tanto tiempo  que, probablemente, tengan un gran listado de agravios recibidos, algo que les mantiene convencidos de que su implicación en todos los hechos desagradables no es más que una reacción “lógica y sensata”, resultado de las agresiones sufridas; por lo tanto, quien realmente debe “cambiar” de comportamiento es el otro. Dicen en voz alta que ellos “ya” ponen todo de su parte.

 Este “YA” es como una espada, un hierro al rojo vivo que se introduce sin piedad en las entrañas del otro, ese “otro” que se siente igualmente agraviado y agredido.

 Su actitud no cambia, simplemente están a la espera, ojo avizor, vigilantes, expectantes, dispuestos a señalar cualquier pequeña acción o palabra que confirme su aseveración de que “el otro es el culpable”.

 Esta supuesta intencionalidad y predisposición para encontrar una solución con la que empiezan las vacaciones, no existe. Creen intentarlo pero, realmente, sólo desean confirmar su inocencia, liberarse de la responsabilidad que conlleva ser coparticipe del desastre al que se sienten abocados.
Sin ayuda, es muy difícil sobreponerse a esta “guerra de gallos”.

 Las parejas sanas establecen lo que se llama una relación simétrica, es decir, una relación entre iguales donde, además de amor, existe cooperación y compañerismo. Jerárquicamente, ambos miembros son iguales, no hay uno más importante o superior al otro. Cuando aparece la competencia o la rivalidad es cuando estas relaciones se vuelven disfuncionales, dañinas.

 El desequilibrio aparece cuando una acción tras otra se convierte en una guerra para demostrar quién es más o quién tiene la razón. Llega un momento en el cual no importa el motivo, simplemente están pendientes de demostrar su preponderancia por encima del otro.

 Ambos están tan implicados y con tal caudal de resentimiento que por sí solos no pueden deshacer el círculo vicioso en el que se hallan inmersos. Por muy buena intención, por muchas ganas que tengan de conseguirlo, sin ayuda externa, imparcial y profesional, es imposible controlar esta dinámica; está ya tan instaurada en su funcionamiento cotidiano que parece tener vida propia y desatarse automáticamente.

 ¿Cómo se llega a esta situación?  Lo único cierto es que, sin saber cómo y sin darse cuenta, hay parejas que llegan a este punto sin retorno.

De todos modos, podríamos fijarnos en algunos aspectos que quizás nos ayudarían a no caer tan fácilmente en esta tela de araña:

1-Responsabilidad: Recordar siempre que el otro no nos hace nada; somos nosotros los que interpretamos como ataques algunas de las afirmaciones o algunos hechos. La otra persona simplemente dice o actúa según su momento, según sus necesidades y, cómo no, según sus deficiencias.

 2- La relación es cosa de dos: Todo lo que sucede en la relación de pareja no es fruto de la actuación de uno solo de sus miembros. Tanto sea por acción como por omisión, tu implicación está asegurada; antes de aseverar tu inocencia recuérdalo. No eres culpable de nada, al igual que tampoco lo es tu pareja, pero ambos sois responsables de todo lo que os suceda.

 3-Empatía: No hay que olvidar que la otra persona siente y padece como tú. Recuerda siempre que las mismas situaciones o palabras que a ti te duelen, suelen dolerle a tu pareja también. “no le hagas al otro lo que no quieras para ti mismo”.

 4-La confianza y las licencias que nos otorga: Del mismo modo que la confianza con nuestra pareja nos da la libertad de mostrarnos tal cual somos, sin tapujos ni ambigüedades, entraña un grave peligro y es que nos hace perder el control y apropiarnos del derecho a hacer comentarios sin ningún tipo de censura; estos, en lugar de ser críticas constructivas hechas desde el amor y con el objetivo de ayudar, se vuelven fácilmente afirmaciones mordaces y  destructivas. Decir lo que uno piensa a alguien con total confianza no nos da el derecho a escupir cualquier cosa,  porque las palabras duelen y se asientan en nuestro interior creando heridas llenas de resentimiento. Porque, a pesar de lo que muchos creen, las palabras no se las lleva el viento, sino que se asientan en el corazón cargándolo de hiel.

5-Confrontación asertiva: Por mucho que grites no tendrás más razón, ni tu pareja te hará más caso. Exponer las quejas o las desavenencias desde la calma y sin ataques personales, propicia el entendimiento mucho más que los gritos y las acusaciones. No es lo mismo decir: “para variar no has comprado las cosas de la lista que te di; solo piensas en ti mismo, eres un egoísta y estoy más que harta”, que expresarse de este modo: “me gustaría que hicieses la compra, te di la lista esta mañana para hacerlo; cuando se te olvida, me molesta porque imagino que no te preocupas por las cosas comunes y tengo la sensación de que me cargo con todo el trabajo de la casa. Me gustaría que me ayudases y lo hicieras”.

 Desde este lugar se puede hablar, cambiar opiniones y llegar a acuerdos, ya que se habla del problema, no se ataca a la persona.
Para poder restablecer una relación sana de pareja es necesario un esfuerzo por ambas partes y sentir, todavía, un sentimiento amoroso el uno hacia el otro. Si, por el contrario, el amor terminó o no existe una verdadera voluntad de cambio, ni las vacaciones más maravillosas serán capaces de restaurarla.

 Si tienes alguna duda o te interesa tratar algún tema en concreto puedes contactar conmigo por teléfono o correo electrónico.Gracias.

viernes, 7 de septiembre de 2012

6 consejos para afrontar una crisis por pérdida de empleo

6 consejos para afrontar una crisis por pérdida de empleo

Juan Manuel Martín /Alicia Monzó
Psicólogos del Teléfono de la Esperanza
Aunque el hecho de tener trabajo no hace a las personas más felices, está demostrado que no tenerlo es causa de infelicidad. El trabajo representa, no sólo una forma de ganarnos la vida, sino que pone orden en nuestro día a día y da sentido a nuestra existencia, puesto que se trabaja para dar un servicio a alguien y en ocasiones, podemos ver el efecto satisfactorio que produce sobre quien lo recibe. Hago esta introducción para resaltar que en estos momentos de crisis económica y social, también la pérdida del propio empleo, supone una crisis personal, individual.



¿Qué hacer cuando recae sobre uno mismo la crisis económica y nuestro trabajo peligra o lamentablemente, lo perdemos o lo dejamos?

Aunque hay un período de crisis y adaptación, de las crisis se sale fortalecido si hemos aprendido la lección, todo son oportunidades para ser mejor personas y aprender.No dejes que tu autoestima baje por el trabajo, aunque repercute en muchas áreas, reestablece tu vida sacando lo aprendido, por ejemplo si no has ahorrado ahora tendrás que ahorrar para cuando vengan malos tiempos.Ocupar el tiempo con amigos, hacer tareas pendientes y fortalecerte tú como persona sobre todo.El trabajo es importante pero a veces es fruto de muchos conflictos sobre todo si no haces lo que te gusta, o estás a disgusto.La vida son oportunidades para mejorar y avanzar si sabemos aprovecharlas.
Confianza. Lo primero es intentar conservar la calma. No se hunde el mundo, no es un fracaso personal. Si hasta ahora hemos demostrado ser profesionales eficientes, capaces, voluntariosos, también debemos confiar en nuestra capacidad de adaptarnos a nuevas situaciones laborales. Es un buen momento para pararte y centrarte en lo que realmente quieres hacer o has estudiado.Seguir formándote o incluso abrir tu propia empresa.


EN LO PERSONAL: PSICOLOGÍA POSITIVA. Podemos dedicar parte del tiempo que nos queda a investigar lo que en Psicología positiva se denominan fortalezas personales, descubriéndolas y profundizado en ellas, puede mejorar nuestra calidad de vida y abrirnos nuevos caminos profesionales. Están dividas en seis tipos que a su vez se pueden subdividir.
  • 1.Sabiduría y conocimiento: Implica la adquisición y uso del conocimiento; creatividad, curiosidad, deseo de aprender...
  • 2.Coraje: Consecución de metas ante situaciones de dificultad externa o interna; persistencia, integridad, vitalidad...
  • 3.Humanidad: Cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás; amor, amabilidad...
  • 4.Justicia: Conlleva una vida en comunidad saludable; responsabilidad social, lealtad, trabajo en equipo...
  • 5.Moderación: Nos protege contra los excesos; humildad, prudencia, autocontrol...
  • 6.Trascendencia: Provee de significado a la vida; gratitud, esperanza, espiritualidad...
EN LO LABORAL: UN MUNDO CAMBIANTE. Nuestra ocupación a lo largo de varios años nos ha hecho diestros en ciertas habilidades, pero quizá también hemos olvidado algunas otras o tengamos que aprender nuevas destrezas.
En primer lugar, los conocimientos informáticos son los más demandados hoy en el mercado laboral. Usamos el ordenador como entretenimiento: correo electrónico, redes sociales, búsqueda de información..., pero hay otros aspectos en los que podríamos mejorar: ofimática, diseño gráfico, diseño de páginas web, programas específicos para ciertas ocupaciones... Si, hasta ahora el mundo de la informática nos ha sido ajeno, debemos aproximarnos a él sin complejos, sintiéndonos tan capaces como el que más: “Si crees que puedes, tienes razón, pero si crees que no puedes, también tienes razón”.
Otra demanda del mundo laboral actual son los idiomas. Es complicado a cierta edad, iniciarse en el conocimiento de idiomas. Más bien lo conveniente sería mejorar el nivel del idioma que se estudió en los años escolares: inglés o francés. Si hay que partir de cero, mejor un idioma que tenga similitudes con el propio, como el italiano, portugués, que otros de más difícil comprensión gramatical como el alemán, árabe o ruso, pero todo es ponerse. El alemán es un idioma que está siendo muy demandado desde que muchos españoles están optando por buscar su futuro en Alemania.
No hay que descartar la posibilidad de encontrar trabajo en un lugar distinto a donde se habita. Antes de emprender una aventura laboral en un país extranjero con idioma y costumbres distintas, puede tener mayor viabilidad plantearse la movilidad regional o nacional. Si acabamos trabajando en una región con idioma propio, debemos abrirnos al conocimiento de ese idioma, lo que facilitará nuestra integración.
Una opción muy actual es la de emprender un negocio o actividad por cuenta propia. En la situación de crisis en la que vivimos son miles de personas la que están formándose en proyectos con los que crear su pequeña empresa o su puesto de trabajo autónomo.



Flexibilidad. Una realidad que hay que aceptar, es que la época de los salarios altos y el trabajo fácil (si alguna vez la hubo) ha terminado. Las exigencias son altas y los salarios son cada vez más bajos, por lo que una alta pretensión en este aspecto, dificultará nuestra reinserción laboral. Ya habrá ocasión de reivindicarnos laboralmente cuando la situación económica mejore.


 
EN LO SOCIAL: FAMILIA Y AMISTADES. Es el momento de reencontrarnos con la familia, amigos y abrirnos a nuevas amistades que amplíen nuestra red social, porque la extroversión y la amistad, está demostrado que aumentan el bienestar subjetivo (felicidad) de la mayoría de las personas.

Autoestima: seguimos siendo igual de válidos y útiles aunque no vayamos a trabajar, dejar un trabajo puede ser el trampolín a encontrar otro mejor,más acorde con mis valores o estudios.

Voluntariado. Puede ser un buen momento para colaborar en cualquier voluntariado, si no en lo económico, pues no corren buenos tiempos.
Seamos realistas dedicando unas horas a la semana, lo que nos proporcionará gratificaciones personales y puede ser la ocasión para conocer personas que tienen intereses comunes a los nuestros, con los que se pueden establecer lazos de amistad y ayuda mutua.
Para terminar, una idea de W. G. Ward (escritor y teólogo inglés)
“El pesimista se queja del viento. El optimista espera a que cambie. El realista ajusta las velas”


 


miércoles, 5 de septiembre de 2012

PRÓXIMO TALLER DE INTELIGENCIA EMOCIONAL


 
Hola a todos/as. Os informo del Taller gratuito de FUNDAR Chiva en breve, dirigido a voluntarios, que se impartirá el próx. 27 de Septiembre en el nuevo Centro de Jubilados de la Pl. de las Artes Chiva: Taller de Inteligencia Emocional, impartido por Alicia Monzó, Psicóloga y Terapeuta. Adjunto la ficha de inscripción al mismo por si resultase de vuestro interés. Las plazas son limitadas por lo que se tendrá en cuenta las demandas por orden de inscripción hasta agotar las mismas( la ficha se debe cumplimentar y guardar antes de adjuntarla para remitímela).
Gracias. Un saludo.
                                             
TALLER DE  INTELIGENCIA EMOCIONAL

 Impartido por Alicia Monzó-Licenciada en Psicología.

 (27 de Septiembre- de 16,00 a 20,00 horas en el Hogar del Jubilado de Chiva)
   ABIERTA INSCRIPCIÓN

Destinatarios: Voluntarios y personal contratado en Asociaciones sin ánimo de lucro de la Comunidad Valenciana registradas en FUNDAR.

 Descripción: El objetivo principal del curso consiste en conocer lo que es la Inteligencia Emocional: es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos. Es sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos y el conocimiento para manejarlos.

Temario:

Módulo I
1-Introducción teórica, origen y definición. Sentimientos y emociones.
2-Pase video alfabetización emocional.
3-Ejercicio vivencial: sintiendo las emociones y puesta en común.
 Módulo II
1-Explicación teórica  de Cómo canalizar las emociones.
2-Ejercicio práctico para canalizar la frustración y puesta en común.
3-Explicación teórica sobre cómo canalizar la ira y ejercicio
práctico. Puesta en común.
4-Cuento y ejercicio  final.

(*)Más información e Inscripciones en FUNDAR Chiva-
Dr. Corachán, 2-Edificio Casa de Cultura.- 96 252 16 01. chiva@fundar.es
 

¿PARA QUÉ SIRVE UN PADRE?

¿Para qué sirve un padre?

 

En las últimas décadas ha surgido una nueva forma de paternidad. Una auténtica conquista, pero también una fuente de conflictos. Analizamos estos cambios y cómo los vivimos.




Los que han tenido un padre que les ha querido tanto como para desear acompañarles en su crecimiento y les ha guiado en las primeras etapas de la vida, saben el tesoro que guardan en su mundo emocional. El padre es el primer hombre en la vida de una mujer y marca la relación que tendrá con los que vendrán después. Para un niño, es el modelo sobre el que se identificará para sentirse firme en el mundo.

Tanto la imagen del padre como la forma de ejercer la paternidad han ido cambiando con el tiempo. Aunque se escuchanquejas sobre el poco espacio que los hombres dedican a las tareas cotidianas del hogar, incluida la educación de los hijos, lo cierto es que los nuevos padres existen y se relacionan con su descendencia de forma distinta a la tradicional. Ahora bien, en esta nueva forma de ejercer la paternidad pueden surgir conflictos. Algunos de ellos llevan su tarea demasiado lejos, colocándose en el lugar de la madre, culpabilizándola o provocando rivalidades. En estos casos su forma de ejercer la paternidad les sirve para expresar sus frustraciones.

Cuando salió de la consulta de la pediatra, Marta se sentía incómoda pese a que le habían dicho que su hija ya no tenía anemia. El malestar procedía de que Pedro, su marido, no le había dejado abrir la boca. Desde que nació su hija, Pedro, que no tenía trabajo, se había hecho cargo de la niña. No la soltaba un minuto y lo que al principio resultaba enternecedor estaba empezando a convertirse en incómodo. Marta agradecía cómo cuidaba de la niña, pero que ella trabajara no significaba que no supiera lo que le pasaba a su hija. Tenía la impresión de ser una madre indigna, pues Pedro la trataba como si no supiera nada de su hija. Marta no conseguía encontrar su sitio cuando llegaba a casa. El matrimonio se separó dos años más tarde y fue entonces cuando Marta pudo establecer una relación normal con la niña. Se sentía liberada y ya no creía que era la peor madre y él el mejor padre.

Según el pediatra francés Patrick Ben Soussan, cuando con su implicación el padre quiere sustituir a la madre se produce el conflicto. Él puede estar muy presente en el cuidado del bebé y esto no plantea ningún problema si se trata de una elección que no intenta escamotear su papel como padre, si lo hace cuando esos cuidados no los promueve un deseo de sustituir a la madre por rivalidad o para ajustar cuentas con su propio padre o por carencias infantiles. Un padre-madre que hace demasiado o que no sabe decir 'no' promueve angustia y conflictos en el hijo. Este buscará otros modelos fuera de su familia: un profesor al que admirar o la propia madre, que también puede representar la ley, unas normas imprescindibles para el psiquismo humano en formación y que se refieren a poner los límites adecuados, para que la subjetividad se organice sin demasiados conflictos.

Para Marcel Rufo, psiquiatra infantil francés, los nuevos padres se permiten un lado maternal que favorece la relación. Ahora bien, señala que esto es bueno siempre que sean capaces de asumir la diferencia con la madre. Cuando convierten el cuidado del bebé en una cuestión en la que hay que hacerlo todo a medias ("tú le has dado un biberón, yo le doy otro"), es porque no aceptan que la madre sea ella. Este especialista asegura que este tipo de padres excesivos se ven con frecuencia en los divorcios conflictivos. Para la mujer esta situación es terrible. No solo pierden a su enamorado, sino que ganan un enemigo. El padre debe dar apoyo a la madre en su misión, debe arropar y proteger a los dos, pero sin ocupar el lugar de la madre y confiando en que ella cuidará bien al hijo.

COSA DE DOS

Un hombre puede hacer todo lo que hace una mujer por un hijo, la cuestión es cómo lo hace. Tiene que quedarse en su sitio de hombre. Según Marcel Rufo, si compite con ella, el niño tendrá problemas con su propio cuerpo y es posible que desarrolle comportamientos impulsivos e hiperactivos. Los padres no deben abusar de su recién estrenado poder doméstico y las madres no deben tener miedo a que se invada su espacio. Cuando ello ocurre, si es posible, conviene negociar. De ese modo se ahorrarían muchos conflictos y ambos podrían vivir mejor su nueva función. El esfuerzo que realizan los nuevos padres tiene tanto valor como el de las mujeres que luchan por compatibilizar el trabajo con la maternidad, ambos ganan cuando cada uno respeta la función del otro.

FUNCIÓN PATERNA

EL hombre-padre colabora para separar al hijo de la madre.

  • El padre ayuda a la hija a realizar conquistas culturales y a sentirse bien consigo misma. Sirve para ordenar el mundo y afirmar su identidad. Si la función paterna se resuelve bien, la relación con otros hombres será segura y no se crearán vínculos de sometimiento.
  • Al hijo, su padre le sirve de soporte para tener una identidad masculina firme, lo que le conducirá en el futuro a mantener con la mujer una relación gratificante porque no le tendrá ni miedo ni odio.
  • Cualquier hombre que desee acompañar en su crecimiento a un niño o a una niña puede hacerlo. La paternidad está más cerca de la psicología que de la biología.

 

martes, 4 de septiembre de 2012

EL SILENCIO DE LOS ADOLESCENTES

                    EL SILENCIO DE LOS ADOLESCENTES
  • Durante la adolescencia, el silencio puede ser un síntoma de que el joven está profundamente herido y hay que averiguar qué le hace daño.

"No nos habla". "Ya no puedo comunicarme con él". "Se encierra en su cuarto". Es habitual escuchar a los padres frases como estas. La llegada de la adolescencia cambia la atmósfera afectiva dentro de la familia. Uno de los cambios que primero muestran los jóvenes es la necesidad de intimidad. También se altera la forma de comunicarse.

Álvaro ha dejado de hablar a sus padres. Tiene 14 años y, en apariencia, le importa un bledo lo que le dicen. Sus calificaciones escolares son tan malas que va a tener que repetir curso. En realidad, nunca ha sido buen estudiante. Sus padres no saben qué hacer. Han decidido llevarle a un tratamiento. Álvaro está ausente en clase y no estudia. Solo escucha música, se pasa el día con los cascos puestos, dice que es lo único que quiere oír. Parece como si estuviera realmente en otra parte. Lo primero que dice en el tratamiento es que sus padres no le entienden. Al comenzar a hablar de su pasión por la música, va comprendiendo que desea sentirse más valorado, sobre todo por parte de su padre, que solo le habla de sus malas notas y se refiere a la música como una tontería. Su falta de confianza en sí mismo es muy grande. Sufre por ello y ha escogido 'huir', es decir, no hablar más de lo que le hace sufrir: sus fracasos. La mayoría de las discusiones familiares giran en torno a sus resultados escolares. 'Comunicar' no es algo que se pueda decretar sin más. Los obstáculos en la comunicación expresan las contradicciones que vive el joven y que generan tensiones con la familia. La principal contradicción es que siente el deseo de ser autónomo sin dejar de mantener los lazos con sus padres. Esta paradoja de necesitar a aquellos de cuya dependencia desea liberarse no puede ser directamente identificada por el adolescente pues se sitúa a un nivel inconsciente.

Palabras contra la angustia

El adolescente está cambiando, convirtiéndose en otro. Esta mutación pone en peligro el amor que siente por sus padres y el que ellos le profesan. Necesita ser escuchado y comprendido en profundidad, pero ¿cómo expresar lo que tiene que decir? Ni él mismo lo sabe. Su cuerpo, sexualidad, escolaridad o aficiones constituyen puntos de referencia que le hacen sentir que conserva aún un punto de unión con su entorno en un momento en que duda de la existencia de este lazo. El diálogo con sus padres le demuestra que puede seguir ocupando el mismo sitio. Necesita sentir que la confianza y la seguridad de que disfrutaba no se han roto y que el ambiente familiar se puede salvaguardar. Cuanto más flexible sea la comunicación, más fácil será establecer una relación. La búsqueda del equilibrio entre un torrente de palabras (que ocultaría lo esencial) y un silencio agobiante (que no tendría en cuenta al otro) es una tarea tanto del joven como de sus padres. Mantener un opresivo silencio o, a la inversa, una incesante comunicación, expresa angustia e incomprensión. De ahí esa queja tan común y desesperada: "¡No me comprendéis!". ¿Qué padre no ha escuchado alguna vez este reproche, pronunciado generalmente de forma violenta por parte del adolescente antes de desaparecer tras la puerta de su habitación? Con estas palabras hace ver su necesidad de afirmarse. Al romper el diálogo de esta manera, está manifestando su deseo de controlar la distancia que quiere poner con sus progenitores sin comprender la complicidad que le une a ellos.

Sin extremos

Hay que recuperar en otro momento esa conversación interrumpida. Lo que peor soporta el adolescente es la ausencia de discusión con sus padres. En esa necesidad de comunicación se puede pasar horas en un debate que se repite sobre un mismo tema: discusión filosófica, religiosa, política, musical, deportiva… Al tratar de continuar con ese diálogo imposible, el joven satisface dos necesidades contradictorias: la de provocar a sus padres y afirmar su diferencia; y la de mantener el lazo de unión con ellos. Lo más difícil para él es la posibilidad de diferenciarse sin sentirse rechazado. Cuando el padre o la madre quieren parecerse a él, convirtiéndose en camaradas, le ponen más difícil la posibilidad de diferenciarse. En el extremo opuesto estaría la severidad del "tiene que escucharme". Esta actitud conlleva cierta hostilidad y no permite el diálogo sino que conduce a renunciar y huir. Entre estos dos extremos, los padres tendrán que aceptar la idea del diálogo. Deberán mantenerlo aunque este rara vez será satisfactorio. No deberían renunciar a sus convicciones, partiendo de la base de que su hijo, en un determinado período de la adolescencia, no aceptará estas ideas aunque las necesita para definir mejor su propio pensamiento.

LAS PALABRAS, diálogo insight

Existen diferentes niveles de compresión y de calidad cuando se produce un diálogo. De hecho, se distinguen tres tipos de diálogo: informativo, interactivo e insight:
  • El diálogo informativo consiste en intercambiar informaciones, se trata de una comunicación neutra, que sería, por ejemplo, la de la educación en el sentido restrictivo de la enseñanza.
  • El diálogo interactivo tiene por finalidad intercambiar sentimientos, emociones, afectos. Se trata de un intercambio vivo que sería la forma ideal del diálogo educativo.
  • El diálogo de insight podría definirse como un diálogo informativo sobre uno interactivo, es decir, una conversación que posee la capacidad de captar los afectos y, al mismo tiempo, de informarse de ellos en el momento en que tiene lugar.
LAS CLAVES

En el tono del diálogo no conviene que dominen la camaradería, la severidad o la hostilidad. Los padres no son amigos ni jueces ni enemigos.
  • Hay que estar atentos a lo que se le dice y a la manera en que se le dice. No hay que dar consejos demasiado rápidamente ni ser críticos.
  • Podéis empezar haciendo observaciones concretas y cotidianas ("Parece que tienes un mal día"...); de este modo le invitáis a hablar.
  • En algunos casos, el problema no es de confianza, sino de tiempo. Si ese es vuestro caso, tenéis que buscar ciertos momentos de disponibilidad.

lunes, 3 de septiembre de 2012

LOS PADRES VACÍOS

Aquí os pongo un artículo muy interesante a la hora de educar a los hijos,espero que os guste.


Artículo de Josë Luis Cano Gil
                              Los padres vacíos

Los interesados en la psicología profunda conocemos bien la necesidad indispensable de unos padres sanos y amorosos para el desarrollo de unos hijos igualmente sanos y felices. Hay, sin embargo, un tipo de padres sanos y amorosos que también pueden producir graves neurosis en sus hijos, lo que, en principio, parece desconcertante. Pero, si describimos con detalle a este tipo de progenitores, que llamaremos padres vacíos, comprenderemos fácilmente la paradoja.
Los padres vacíos no sufren necesariamente ningún problema neurótico serio, aman y se preocupan activamente por sus hijos, les ofrecen todo lo mejor a su alcance -cuidados excelentes, la mejor comida, ropa, estudios, caprichos, consejos, viajes, dinero, etc.-, y se angustian ante la menor dificultad de sus retoños. Afirman con legítimo orgullo que sus hijos son "muy deseados" y que "quieren lo mejor para ellos", por lo que toda su vida se entregan a todo tipo de esfuerzos y sacrificios "por el bien" de aquéllos... Confían plenamente en los frutos futuros de su abnegación, incluso esperan cierta gratitud por ella, y aguardan los resultados...
Pero, a menudo, algo falla incomprensiblemente. De repente, estos niños "privilegiados", a veces desde sus primeros años, se sienten extrañamente agitados, ansiosos, agresivos, depresivos, temerosos, desmotivados, dependientes, inmaduros, sin autoestima, incapaces, llegada la juventud, de afrontar con éxito la vida. No logran experimentar amor o gratitud -salvo superficialmente- hacia sus sacrificados padres, que se sienten perplejos y angustiados ante la inesperada situación. Muchos acusarán a sus hijos de "mimados", "egoístas" o "ingratos", o creerán que sufren una "enfermedad mental". La explicación, sin embargo, es muy distinta, y también muy simple: estos niños son "raros" porque su corazón está helado, anémico de ternura, carcomido por el desamor. ¿Cómo es esto posible?
Los padres vacíos aman, en efecto, a sus hijos sincera y bienintencionadamente, pero únicamente a través de actos físicos (conductas, cuidados, bienes materiales), y casi nunca psicoafectivos. Careciendo de "inteligencia emocional" -tan de moda hoy-, aman sólo a través de representaciones del afecto (comportamientos protectores) pero no del afecto mismo (empatía, intimidad, cariño, caricias, tiempo y juego compartido, etc.). Su amor es, así, exclusivamente práctico, plano, frío, parcial, emocionalmente vacío. Suelen ser padres abrumados desde niños por duras condiciones psicosociales y económicas (posguerra, pobreza, emigración, penalidades laborales, enfermedades, estilos de vida autofrustrantes, etc.) que, para sobrevivir, tuvieron que aprender a reprimir drásticamente sus sentimientos, centrarse en las conductas "adecuadas" y convertirse en secos autómatas, sin tiempo para los afectos. Los padres vacíos no son principalmente neuróticos (aunque también pueden serlo), sino víctimas sociales, trabajadores anónimos, piezas numeradas de la rígida maquinaria social. Por eso temen y evitan los sentimientos y, en realidad, todo aquello ajeno al duro caparazón que los protege. 
El resultado es que sus hijos se sienten cuidados -como alumnos de una escuela-, pero aislados y desvalidosemocionalmente. Sus corazones no logran acumular calor, cariño, vinculación, confianza, seguridad, autoestima; de hecho, ni siquiera ven a sus padres la mayor parte del día, pues éstos siempre están ocupados o trabajando "por su bien". Ante semejante esfuerzo parental, ¿qué niño se atreverá expresar su protesta, su dolor, su rabia? Sus sentimientos no sólo desconcertarán y aterrorizarán a sus padres (que están castrados), sino que él mismo se sentirá insoportablemente injusto y culpable por criticar a unos padres tan heroicos. De este modo, callará, aguantará, tragará, se resignará... e incluso se esforzará por ser un "buen chico/a". Hasta que el dolor secreto llega a ser tan grande que se transforma en síntomas neuróticos (hiperactividad, depresión, ansiedades, inadaptación, etc.) y entonces los padres vacíos, confusos y angustiados, llevan al hijo/a a un psicólogo conductista -es decir, reeducador del comportamiento- o, peor aún, a un psiquiatra. Y se preguntan: "¿qué hemos hecho mal?"
Es la paradoja del amor parental, tan simple y, a la vez, tan complejo: no basta con cuidar o educar a los niños, sino que es igualmente indispensable compartir con ellos la afectividad, la ternura, los sentimientos. Una educación sin afectos puede ser tan nociva como una afectividad sin educación (negligente). Los niños no necesitan guardianes, enfermeras, preceptores o guardaespaldas "por horas", sino -idealmente- padres sanos, lúcidos y cariñosos a tiempo completo. Cuanto más nos alejamos de este ideal, más los empujamos a la desdicha.

¿Duermes mal?

Pues aquí van  algunos consejos para ayudarte a cuidar del descanso y confort que  necesitas;

  • Manténgase activo, no duerma durante el día. Por la mañana no permanezca en la cama si no puede dormir.
  • Un baño de agua caliente también ayuda a dormir.
  • La cama es para dormir, no para leer, ver la tele, jugar,etc... 
  • Haga ejercicio diariamente por la mañana. No practique ejercicio justo antes de acostarse ya que esto activara el cuerpo y le resultara más difícil conciliar el sueño.
  • Evite tomar cafeína o solo hágalo por la mañana y en cantidades limitadas.
  • Cuando pueda tome sol durante el día en horarios apropiados, o salga a caminar durante las horas de luz solar.
  • Evite comidas copiosas por la noche, pero tampoco se acueste con hambre. Un vaso de leche tibia puede ayudar a conciliar el sueño.
  • Intente acostarse y levantarse siempre a la misma hora. Si forma un hábito le ayudará a dormir bien. Si no tiene sueño no se acueste ni intente dormir.
  • Intente dejar de fumar, al principio el sueño empeora porque se sentirá excitado, pasado ese periodo el sueño mejorará junto con el estado general de su cuerpo.
  • Para dormir bien no beba alcohol, al menos cuatro horas antes de acostarse. La ingesta excesiva de alcohol aunque produce somnolencia, es causa frecuente de despertares nocturnos.
  • Mantenga la habitación en condiciones óptimas para dormir, es decir sin ruidos, una temperatura cercana a los 20º, sin exceso de luz, etc.
  • Quédese en el dormitorio solo cuando esté dispuesto a dormir, no lo use para otras actividades.
  • Al menos dos horas antes de acostarse distráigase en la forma que prefiera de las preocupaciones del día.
  • Genere una rutina antes de irse a la cama como cepillar los dientes, lavarse,.... Un baño rápido y caliente antes de acostarse le ayudará a relajarse.
  • Ajustes los horarios de sus medicinas que desencadenan actividad, como micción, o contengan cafeína lo más temprano posible.
  • Procure vaciar la vejiga antes de acostarse.
  • Al prepararse para acostarse practique una actividad que le relaje como escuchar música suave o cepillarse el pelo. En la cama puede leer por unos minutos, textos sencillos y relajantes, nunca noticias, novelas de suspenso o tramas que requieran su atención y concentración.
  • Si alguna vez utiliza pastillas para dormir, no extienda su uso en el tiempo. Si se prolonga por alguna razón, descanse alguno de los días de cada semana.
  • Acostarse con prendas cómodas que no le molesten ni aprieten, le ayudaran a dormir bien.