martes, 30 de diciembre de 2014

QUIERO FELICITAROS EL AÑO

QUIERO
Como me aportáis tanto:
Quiero agradecer a todos los que leéis mis artículos, o hacéis difusión, eso me da mucha fuerza y energía para seguir. Sois el motor de mi pasión y no sería posible sin vosotros hacer mi sueño realidad. Mi pasión es la psicología y ayudar a las personas, la terapia me encanta y cada vez tengo más ilusión.
Quiero transmitiros un mensaje de ilusión para con vosotros, acaba el año y quizás hayáis hecho alguna balance del año, de lo que os propusisteis y de lo conseguido o no. Lo no conseguido seguirá siendo un objetivo para el nuevo año, pero no desistáis, no abandonéis si realmente son vuestros sueños. Os invito a mirar la vida con los ojos de un niño con la inocencia del que no sabe y quiere descubrir. Ojalá que empecéis el nuevo año con ilusión, con proyectos y con la fuerza y la firmeza para permanecer en el intento hasta conseguirlo.
Si no el desánimo, la frustración, la desilusión, la desesperanza y tristeza se os apoderarán.
Se acaba un año, quizá bueno, muy bueno, malo, muy malo, pero es lo que ha sido y hay que aceptarlo nos guste o no. Así que cerramos un año, y abrimos uno nuevo con lo que ello implica, expectativas, ilusión, incertidumbre...
Como sabéis nosotros vamos marcando nuestros caminos eligiendo, podemos seguir aburridos con la misma rutina o empezar de nuevo, empezar a cambiar, puede ser un motivo el año nuevo si te sirve pero nunca es tarde.
Que paséis una noche vieja llena de magia y que en el 2015 se materialicen vuestros deseos.
Gracias por estar ahí, y por todo. Felices fiestas. Brindo por la felicidad.

SOLEDAD EN NAVIDAD

La soledad nos afecta a casi todos en algún momento de nuestra vida. Las fiestas de la Navidad representan para la mayoría de las personas una época de compañía y armonía con nuestros seres queridos, familiares y amigos. Desgraciadamente, no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar de la Navidad en compañía de otras personas. 

A nivel popular, se ve la Navidad como una época en la que se agudiza la sensación de soledad y de tristeza, quizás por el hecho de que se trata de un momento de reuniones y encuentros en el que, aquél que está solo, o se siente solo, ve acentuada esa soledad. 

Las personas se reúnen en la comida de empresa, en la cena familiar, en la fiesta de amigos y amigas de fin de año, en la merienda de principio de año... se realizan muchas reuniones con otras personas. Incluso, hay personas que se van a pasar las fiestas a sitios lejanos (con otras personas), cuando algo es tan patente para todos y nosotros no cumplimos con ello se nos amplifica la percepción de aislamiento. Los medios de comunicación y la publicidad hacen además un esfuerzo evidente por intensificar los aspectos centrales de las fiestas. Todo el mundo tiene en la cabeza la imagen de alguien poderoso "que lo tiene todo" menos alguien con quien pasar la Navidad. 

La soledad en Navidad es uno de los mayores problemas personales a los que se enfrentan quienes, en esta época del año, deben vivir una situación personal delicada y sin la compañía de sus seres queridos, ya sea por encontrarse trabajando en el extranjero, por pérdidas irreparables de familiares o por conflictos intrafamiliares. 

¿Existen factores de protección contra la soledad? 

Sí, podemos encontrar tres: El primero es tener una red de relaciones rica, sólida y variada; con relaciones de distintos tipos, signos, frecuencias y con la que compartas actividades comunes. El segundo es una estrategia vital abierta e inteligente; que propicie una autoestima sólida y con herramientas para afrontar los golpes del destino. Y el tercero un mayor nivel de resistencia a las imposiciones sociales y culturales con respecto de las relaciones sociales y no compararse con otras personas. 


¿Cómo puedo combatir la soledad en navidad? 

-. Aprovecha para mimarte en los días libres que te permite tener la Navidad, en los que se puede aprovechar para leer un libro, desayunar tranquilamente, pasear o tomar un baño relajante con tu música favorita de fondo.

-. Aprende ese hobby que siempre has deseado iniciar, para salir de casa y conocer gente nueva con la que relacionarse. 

-. Practica deporte, porque ayuda a liberar endorfinas y sentirse mejor con uno mismo.

.- Salir a la calle, porque en Navidad las calles de la ciudad están iluminadas y se organizan gran cantidad de eventos socioculturales a los que puedes asistir. 

-. Planifica y toma la iniciativa. Es muy importante que los sentimientos de soledad no te encierren en ti misma. Vence tus miedos y llama a varios amigos, compañeros de trabajo y otros amigos que se encuentren en la misma situación y organiza una Navidad original y diferente. 

-. Viaja y descubre nuevos lugares, mediante una escapada solo o en grupo, mostrándote perceptivo, para conocer gente nueva y disfrutar de la experiencia. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

     DECLARACIÓN DE AUTOESTIMA DE VIRGINIA SATIR.
Para mí es muy importante la autoestima y está declaración me parece muy bella y que resume muy bien lo que tendríamos que cada uno tener en cuenta para querernos más y mejor. Y para aceptarnos tal cual somos.
Virginia Satir fue una psicoterapeuta estadounidense especializada en el enfoque de terapia familiar. El propósito de su trabajo estuvo dirigido bajo el concepto de “Convertirse más plenamente humano”.
Virginia Satir destaca por su declaración de autoestima, que ha seguido utilizándose en terapia y dándole valor después del paso de los años. Mediante una declaración que representa un problema real como es la baja autoestima. Esta fue su propuesta para afrontar este problema que nos afecta a todas las personas en muchos momentos de nuestra vida:
Mi Declaración de Autoestima por Virginia Satir
 Yo soy yo.
En todo el mundo no existe nadie
exactamente igual a mí.
Hay personas que tienen aspectos míos,
pero en ninguna forma el mismo conjunto mío.
Por consiguiente, todo lo que sale de mi es auténticamente mío
porque yo sola lo elegí.
Todo lo mío me pertenece: mi cuerpo,
todo lo que hace;
mi mente, con todos sus pensamientos e ideas;
mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciben;
mis sentimientos, cualesquiera que sean: ira, alegría,
frustración, amor, decepción, emoción;
mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces, o cortantes,
correctas o incorrectas;
mi voz, fuerte o suave,
y todas mis acciones, sean para otros
o para mí.
Soy dueña de mis fantasías,
mis sueños,
mis esperanzas,
mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos,
todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece,
puedo llegar a conocerme íntimamente.
Al hacerlo, puedo llegar a quererme
y sentir amistad hacia todas mis partes.
puedo hacer factible
que todo lo que me concierne funcione
para mis mejores intereses.
Sé que tengo aspectos que me desconciertan
y otros que desconozco.
Pero mientras yo me estime y me quiera,
puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas
e ir descubriéndome cada vez más.
Como quiera que parezca y suene,
diga y haga lo que sea,
piense y sienta en un momento dado,
todo es parte de mi ser.
Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.
A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho,
de lo que he pensado y sentido,
algunas cosas resultarán inadecuadas.
Pero puedo descartar lo inapropiado,
conservar lo bueno
e inventar algo nuevo
que supla lo descartado.
Puedo ver, oír, sentir, decir, y hacer.
tengo los medios para sobrevivir,
para acercarme a los demás,
para ser productiva
y para lograr darle sentido y
orden al mundo de personas y
cosas que me rodean.
Me pertenezco y así puedo estructúrarme.
Yo soy yo y estoy bien.
 © Virginia Satir, 1975.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Las fuentes de la autoestima

Las fuentes de la autoestima Beatriz Cerezo
               
Resumen: La autoestima es la sana e inevitable valoración de nosotros mismos, y en cierto modo es el concepto que tenemos de nuestra valía en relación con los demás y con nuestro entorno.

 

 

La autoestima se desarrolla gradualmente durante toda la vida, a medida que vamos comprendiendo y aprendiendo del mundo que nos rodea, adquiriendo experiencias que nos dictan cómo nos enfrentamos a las situaciones y de ahí, cómo nos definimos a nosotros mismos. Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso, complicados razonamientos sobre el Yo. El resultado es un sentimiento generalizado de valía (o de incapacidad) que se llama Autoestima.
Para desarrollar la autoestima positiva se necesita tener una actitud de confianza frente sí mismo y actuar con seguridad frente a terceros, ser abiertos y flexible, valorar a los demás y aceptarlos como son; ser capaz de ser autónomo en sus decisiones, tener comunicación clara y directa, tener una actitud empática, es decir, capaz de conectarse con las necesidades de sus congéneres, asumir actitudes de compromiso, ser optimista en sus actividades…etc.
También incluye aprender de los errores, cuando una persona se equivoca y es capaz de reconocer y enmendar su equivocación, no se limita a auto-culparse, ni culpar a los otros. Tener actitud creativa y ser capaz de asumir los riesgos que implica una nueva tarea y evitar la crítica destructiva nos preparará emocionalmente para fortalecer nuestra Autoestima.
Por tanto, la autoestima se construye diariamente con nuestra propia percepción y la interacción con las personas que nos rodean. En muchas ocasiones los demás se encargan de validarnos o desconfirmarnos la idea que tenemos sobre nosotros mismos, por lo que pueden tener un aspecto positivo constructivo (nos analizamos, validamos nuestras fortalezas, mejoramos nuestros defectos…) y un aspecto negativo destructivo (nos comparamos, aceptamos la crítica sin cuestionar, nos venimos abajo, desciende nuestra autoestima)
Tres son las dimensiones básicas que agrupan a los diferentes factores que componen la autoestima:

1. Relación con uno mismo

 
Necesitamos conocernos, hacernos conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; conseguir amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, hacer cambios positivos independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas que estemos viviendo:
  • Autoconocimiento, ¿Qué piensas de ti? ¿Reconoces tus necesidades, habilidades, cualidades, debilidades, limitantes, etc.?
  • Autoaceptación, ¿Te aceptas tal y como eres? ¿Perdonas tus errores?
  • Autovaloración, ¿Valoras tus cualidades? ¿Valoras tus esfuerzos?
  • Autosuperación, ¿Lideras tu vida? ¿Sabes lo que quieres?
  • Autorespeto, ¿Permites que te traten mal? ¿Aceptas tus emociones?

2. Relación con las experiencias vividas

Estamos influidos por diversos factores a lo largo de nuestro crecimiento (físico y emocional) por lo que cada experiencia cuenta, cada hecho y cada persona aporta su grano de arena en la concepción que tenemos sobre el mundo. Por lo que la relación que tengamos con nuestro pasado, presente, y planes de futuro influirá en cómo somos actualmente, y en cómo nos valoramos:
  • Lo que se dice y se cuenta, ¿Cómo cuentas tu vida? ¿Cuál es tu carta de presentación?
  • Vive en lo mejor de ti, ¿Comparto más mis fracasos que mis éxitos? ¿Soy capaz de ver el lado bueno de las cosas?
  • Observa y rescata el aprendizaje de un pasado doloroso, ¿Tus experiencias dolorosas condicionan tu presente? ¿Eres capaz de sacar un aprendizaje de ello?
  • Revive el pasado triunfal, ¿Recuerdas tus logros? ¿Estás orgulloso/a de ellos?
  • Observa de forma neutral, ¿Qué cambios quieres o necesitas? ¿Estás creciendo?

3. Relación con los demás o espejo social

  • Observa qué es tuyo y qué de los demás, ¿Quién puede llevar razón?
  • Atrévete a recibir lo que hay bueno para ti, todos tenemos derecho a experiencias positivas sin desconfiar o ponerlas en cuarentena por considerarlas “anormales para nosotros”.
  • Ser asertivo/a, tu comunicación también es importante
  • Aprende a gestionar las críticas, algunas serán constructivas y otras destructivas, hay que cuidarse de las últimas.
En definitiva, la autoestima está compuesta por una serie elementos que pueden afectar más o menos a nuestra condición, y que tomados en consideración harán que logremos su clara mejoría y en consecuencia un mayor bienestar psicológico y personal con nuestra situación.
Beatriz Cerezo.

¿Como sobre llevar la pérdida de un ser querido en Navidad?


La Navidad es una época caracterizada por la ilusión, la solidaridad y los encuentros con la familia. Al ser unas fechas tan señaladas en nuestro calendario, para cada persona tiene un significado diferente dependiendo de nuestra educación y las experiencias que vivimos durante las fiestas.

 

Por lo general se consideran unas fiestas alegres, porque nos reunimos con nuestra familia, intercambiamos regalos y lo más importante compartimos tiempo de calidad con nuestros seres queridos.  Para los niños se viven de una manera y de adultos va cambiando la percepción según lo que vaya aconteciendo en nuestras vidas, si nos separamos ya no tendremos quizá contacto con la familia política, también marcará nuestra visión como la sentimos de pequeños y a veces, pueden teñirse de nostalgia cuando las personas a las que amamos ya no se encuentran entre nosotros. Para quienes se encuentran en esta situación, deseo poder brindarle un poco de luz, apoyo y esperanza, para que durante las fiestas recuerden a quien aman desde el cariño y el amor que han compartido. 

Una de las cosas que puedes hacer es que te permitas dedicarte un tiempo para recordar a esa persona que tanto echas de menos, aunque no puedas compartir un espacio físico con él/ella, lo podrás hacer con tus recuerdos, donde siempre le encontrarás.

En segundo lugar, permítete hablar con la familia de esa persona, pero en este caso desde la alegría, es decir, desde el tiempo y las historias tan divertidas que habéis compartido juntos.
Por último, mereces sentirte bien, una pérdida es un dolor intenso, porque su compañía y su amor merecieron la pena, y ahora tienes la opción de seguir compartiendo momentos de cariño con el resto de tus seres queridos, quienes desean acompañarte y ayudarte a sobre llevar el vacío de quien no está.

Para superar una pérdida (ruptura de pareja, fallecimiento…) es importante que te comprometas con las cosas que te conectan con la vida, tienes derecho a volver a sonreír.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

UN CUENTO PRECIOSO

LA ISLA DE LOS SENTIMIENTOS
Erase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: la Alegría, la Tristeza y muchos más, incluyendo el Amor. Todos los sentimientos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila, hasta previsible. A veces, la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo; otras veces, la Constancia y la Convivencia lograban aquietar al Descontento.
Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando por fin la Distracción se dió por enterada y la Pereza llegó al lugar de encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo:
- “Tengo una mala noticia para darles... la isla se hunde..." Todas las emociones que vivían en la isla dijeron:
- “¡No! ... ¿como puede ser? …¡Si nosotros vivimos aqui desde siempre!!!!”
Pero el Conocimiento repitió:
- “La isla se hunde”
- ¡Pero no puede ser!!! Quizás estás equivocado!!!”
- “El Conocimiento nunca se equivoca -
dijo la Conciencia, dandose cuenta de la verdad-. Si él dice que se hunde, debe ser por que se hunde”.
- “Pero... ¿Qué vamos a hacer ahora????”
-preguntaron los demás.
Entonces el Conocimiento contestó:
- “Por supuesto, cada uno puede hacer lo que quiera, pero yo les sujiero que busquen la manera de abandonar la isla.... Construyan un barco, un bote, una balsa o algo que les permita irse, porque el que permanezca en la isla, desaparecerá con ella”.
-“¿No podrías ayudarnos?”,
preguntaron todos, porque confiaban en su capacidad.
- “¡No ! -
dijo el Conocimiento-, la Previsión y yo hemos construído un avión y en cuanto termine de decirles esto, volaremos hacia la isla más cercana...”Las emociones dijeron:
- “¡No! ¡Pero no! ¿Qué será de nosotros???”Dicho esto, el Conocimiento se subió al avión con su socia y, llevando de polizón al Miedo, que no es zonzo y ya se había escondido en el motor, dejaron la isla.
Todas las emociones, en efecto, se dedicaron a construir un bote, un barco, un velero...Todas... Salvo el Amor.
Porque el amor estaba tan relacionado con cada cosa de la isla que dijo:
- “Dejar esta isla... después de todo lo que viví aquí... ¿Cómo podría yo dejar este arbolito, por ejemplo? Ahhh.... Compartimos tantas cosas...”
Y mientras las emociones se dedicaban a fabricar el medio de irse, el Amor se subía a cada árbol, olió cada rosa, se fué hasta la playa y se revolcó en la arena como solía hacer en otros tiempos. Tocó cada piedra...y acarició cada rama...
Al llegar a la playa, excatamente al lugar desde donde el sol salía, su lugar favorito, quiso pensar con esa ingenuidad que tiene el amor:
-"Quizás la isla se hunda por un ratito... y después resurja.... porqué no???"Y se quedó días y días midiendo la altura de la marca, para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible... Pero la isla se hundía cada vez más...
Sin embargo, el Amor no podia pensar en construir nada, porque estaba tan dolorido que sólo era capaz de llorar y gemir por lo que perdería. Se le ocurrió entonces que la isla era muy grande y que, aún cuando se hundiera un poco, él siempre podría refugiarse en la zona más alta.... Cualquier cosa era mejor que tener que irse. Una pequeña renuncia nunca había sido un problema para él...
Así que una vez mas, tocó las piedrecitas de la orilla ... y se arrastró por la arena... y otra vez se mojó los pies en la pequeña playa... que otrora fuera enorme...
Luego, sin darse cuenta demasiado de su renuncia, caminó hacia la parte norte de la isla, que si bien no era la que más le agradaba, era la más elevada...
Y la isla se hundía cada día un poco más.... Y el Amor se refugiaba cada día en un lugar más pequeño...
- “Después de tantas cosas que pasamos juntos!!!!- le reprochó a la isla.
Hasta que, finalmente, solo quedó una minúscula porción de suelo firme; el resto había sido tapado completamente por el agua.
Recién en ese momento, el amor se dió cuenta de que la isla se estaba hundiendo de verdad. Comprendió que, si no dejaba la isla, el amor desaparecería para siempre de la faz de la tierra...
Entonces, caminando entre senderos anegados y saltando enormes charcos de agua, el amor se dirigió a la bahía.
Ya no había posibilidades de construirse una salida como la de todos; había perdido demasiado tiempo en negar lo que perdía y en llorar lo que desaparecía poco a poco ante sus ojos...
Desde allí podría ver pasar a sus compañeras en las embarcaciones. Tenía la esperanza de explicar su situación y de que alguna de ellas lo comprendiera y lo llevara.
Buscando con los ojos en el mar, vio venir el barco de la Riqueza y le hizo señas. Se acercó la Riqueza que pasaba en un lujoso yate y el Amor dijo:
- "Riqueza llévame contigo! … Yo sufrí tanto la desaparición de la isla que no tuve tiempo de armarme un barco"La Riqueza contestó:
- "No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti, lo siento" y siguió camino, sin mirar atrás...
Le pidió ayuda a la Vanidad, a la que vió venir en un barco hermoso, lleno de adornos, caireles, mármoles y florecitas de todos los colores, que también venia pasando:
- "Vanidad" por favor ayúdame".y la Vanidad le respondió:
- "Imposible Amor, es que tienes un aspecto!!!!...¡ Estás tan desagradable!!! tan sucio, y tan desaliñado!!!!... perdón pero afearías mi barco…”-
y se fue.
Pasó la Soberbia, que al pedido de ayuda contestó:
- "Quítate de mi camino o te paso por encima!".Como pudo, el Amor se acerco al yate del Orgullo y, una vez mas, solicito ayuda.
La respuesta fue una mirada despectiva y una ola casi lo asfixia.
Entonces, el Amor pidió ayuda a la Tristeza:
- "¿Me dejas ir contigo?".La Tristeza le dijo:
- "Ay Amor, tu sabes que estoy taaaan triste que cuando estoy así prefiero estar sola"Pasó la Alegría y estaba tan contenta que ni siquiera oyó al Amor llamarla.
Desesperado, el Amor comenzó a suspirar, con lágrimas en sus ojos. Se sentó en el pedacito de isla que quedaba, a esperar el final... De pronto, el Amor sintío que alguien chistaba:
- " Chst- Chst- Chst..."Era un desconocido viejito que le hacía señas desde un bote a remos. El Amor se sorprendió:
- "¿Es a mi?"- preguntó, llevándose una mano al pecho.
- “Sí, sí -dijo el viejito-, es a tí. Ven, sube a mi bote, rema conmigo que yo te salvo”.El Amor lo miró y le quiso explicar...
-"lo que pasó, es que yo me quedé...
- "Ya entiendo" -
dijo el viejito sin dejarlo terminar la frase- “Sube!”.El amor subió al bote y juntos empezaron a remar para alejarse de la isla. No pasó mucho tiempo antes de poder ver como el último centímetro de la isla se hundía y desaparecía para siempre...
- “Nunca volverá a existir una isla como esta! - murmuró el amor, quizás esperando que el viejito lo contradijera y le dira alguna esperanza.
- “No -dijo el viejo- como ésta, nunca; en todo caso, diferentes …!Cuando llegaron a la isla vecina, el Amor se sentía tan aliviado que olvidó preguntarle su nombre. Cuando se dio cuenta y quiso agradecerle, el viejito había desaparecido. Entonces el Amor, muy intrigado, fué en busca de la Sabiduría para preguntarle:
- “¿Cómo puede ser? Yo no lo conozco y él me salvó... Todos los demás no comprendían que hubiera quedado sin embarcación, pero él me salvó, me ayudó y yo ahora, no sé ni siquiera quién es...”Entonces la Sabiduría lo miró largamente a los ojos, y le dijo:
-"Es el único capaz de conseguir que el amor sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al amor cuando parece extinguirse. El que te salvó, Amor, es El Tiempo....”
Jorge Bucay, del libro “Todo (no) terminó” (Silvia Salinas y Jorge Bucay)


lunes, 17 de noviembre de 2014

Medium_you9234

CULPABLE O RESPONSABLE: ¿Conoces la diferencia?

No hay que confundir responsabilidad con culpabilidad, pues son muy distintas, pero el no saber distinguirlas, a veces provoca en nosotros un sufrimiento que se puede evitar fácilmente, si aprendemos a diferenciarlas
Responsabilizarse de algo no tiene una connotación negativa sino todo lo contrario, la responsabilidad en las personas implica madurez y sobre todo libertad de acción. Pero puede que pienses, ¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo ser responsable de algo sin que ello implique el dolor interior que causa el saberse culpable?
Cuando comprendemos que somos libres de tomar la actitud que queremos en la vida, responsabilizarnos de nuestras acciones nos resulta fácil y natural. Si al principio nos resulta incómodo, el truco está en darnos tiempo. No tenemos por qué responder, reaccionar, o actuar, en el mismo momento en que ocurren las cosas. Somos libres de tomarnos el tiempo necesario hasta asegurarnos de tener la actitud deseada. Esta es la diferencia entre actuar y reaccionar. De hecho cuando no nos damos tiempo a nosotros mismos, generalmente reaccionamos, no es una acción libre, puesto que sin el tiempo necesario, (cada cual requerirá más o menos) nuestras emociones son las que hablan y no nosotros.
Además, ser responsables hace que aumente nuestra auto estima y la sensación de poder sobre nosotros mismos y nuestra vida, lo cual es muy satisfactorio, pues nos otorga la auténtica libertad, la de ser como queremos.
Pero ser responsables, significa en primer lugar, ser coherentes. La frase que dice "Haz lo que yo diga, pero no lo que yo haga", es un fiel reflejo de la actitud desconsiderada que muchas veces tomamos, casi inconscientemente, con los demás. Ocurre que, nos conformamos con el pensamiento o la palabra, y no nos atrevemos a pasar a la acción. ¿Pero de qué sirve la teoría si después no pasamos a la práctica? De nada, salvo para desconcertar a los demás si decimos una cosa y después hacemos otra muy distinta. Como ejemplo está el padre que gritando fuertemente, le dice a su hijo: ¡No grites! Esta actitud, además de ridícula, es inútil, y la imagen que damos cuando somos incoherentes con nosotros mismos, es de desconfianza y tiene muy poca credibilidad.
Después, también es necesario aceptar las consecuencias de un modo positivo, sabiendo que son estas y no otras, el resultado de nuestra acción. Es la ley de causa y efecto.
Ser culpables, sin embargo, es algo muy distinto. El culpable se ha equivocado, ha cometido un error, o bien, ha hecho algo a sabiendas de que no está bien hacerlo. Por tanto, tiene claro que es su culpa. Y generalmente, no acepta bien las consecuencias de su acción. Es curioso, pero tener la culpa, a veces nos hace intentar aparentar que en realidad no la tenemos; echársela a otro; o poner las excusas más ridículas. Luego ser culpable no es un signo de madurez ni de libertad de acción.
Y ahora que conoces la diferencia, ¿cuál de las dos cosas prefieres ser a partir de ahora?