jueves, 8 de enero de 2015


EL ARTE DE APRENDER A COMUNICARSE

Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un Adivino para que interpretase su sueño. - ¡Qué desgracia, Mi Señor! - exclamó el Adivino - Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad. 
- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡¡¡Fuera de aquí!!! 
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Adivino y le contó lo que había soñado. 
Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: 
-¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada... ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes! 
Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro. 
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: 
-No es posible!, la interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro... 
-Recuerda bien, amigo mío- respondió el segundo Adivino -que todo depende de la forma en el decir... uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse. 
De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. 
Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas. 
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado. 

¿Cuántas veces comunicamos algo y los demás lo interpretan en forma muy diferente a lo que esperábamos?

¿Cuántos conflictos personales se generan a partir de un malentendido?

Vivimos en sociedad y dependemos los unos de los otros en infinidad de aspectos. Por eso es fundamental tener la capacidad de expresarnos y comunicarnos de forma eficiente con los demás. Tanto si queremos prosperar, como si queremos cultivar una intensa vida social que nos satisfaga a nivel personal, necesitamos mejorar nuestras habilidades para la comunicación.

Algunas recomendaciones a tener en cuenta

Ser escueto, no repetitivo. Cuando reiteramos nuestro mensaje dando demasiadas explicaciones, una y otra vez, nuestro interlocutor puede sentirse menospreciado, como si pensáramos que no es capaz de entenderlo a la primera. Siempre es posible plantear algo sumamente profundo y significativo, pero de manera sencilla, sin tantas aclaraciones y repeticiones.

Al grano, tratar de ser concretos. Para conseguir que nuestra comunicación sea efectiva, tenemos que expresarnos de manera específica y clara. Dejemos a un lado las ambigüedades y generalizaciones y digamos exactamente lo que queremos. Si nos expresamos sin rodeos, el efecto será mucho mejor.

No volver para atrás. Nada bueno sale de traer a colación asuntos del pasado y volver sobre antiguas rencillas, salvo dolor y problemas. Es cierto que el pasado puede servirnos mucho y mostrarnos el camino a seguir, pero siempre y cuando estemos dispuestos a considerarlo de una forma positiva, es decir, tratando de aprender de él. Rememorar una y otra vez aquello que sucedió, sin intenciones de captar la “lección” implícita, no trae buenos resultados. 

Buscar el tiempo y el espacio justos para hablar. Es obvio que hay temas que no se pueden abordar en cualquier sitio. Cuando tengamos que comunicar algo difícil a otra persona, lo mejor es hacerlo en privado. Por el contrario, si vamos a felicitar o dar la enhorabuena a alguien, es recomendable hacerlo en público, donde los demás puedan escuchar también. No es necesario halagar en exceso, pero si lo hacemos de forma natural, con seguridad la persona se sentirá muy valorada.

Abordar los asuntos por separado, uno detrás de otro. No es recomendable sacar varios temas juntos, que no tengan nada que ver entre sí. A veces queremos aprovechar el momento y sacamos a relucir un largo listado de cuestiones pendientes, pero lo más probable es que esto solo produzca enojo en el interlocutor.

Vigilar la comunicación silenciosa. Lo que se dice verbalmente no lo es todo. Tus gestos, el tono y volumen de tu voz, así como las caras que pones, tienen que ir en concordancia con lo que estás diciendo. De otro modo, el mensaje se pierde. Tan importante es lo que dices, como el modo de decirlo.

No hablar en términos absolutos. Cuando decimos cosas como “es que siempre haces lo mismo”, estamos aplicando etiquetas que no son ciertas. Si nos expresamos así, probablemente resultemos siendo injustos y poco honestos. Si solucionar un conflicto es el objetivo, tratemos de utilizar términos más relativos como “a veces” o “con frecuencia”, que hacen que nuestro interlocutor se sienta mejor.

Cuando tengas que realizar una crítica constructiva, haz referencia al comportamiento y no a la persona en sí. La mayoría de las veces, en una situación determinada, realmente lo que nos disgusta es el comportamiento puntual de alguien y no la persona en sí. Es fundamental comprender la diferencia y también dejarla clara.

Fuente: http://lamenteesmaravillosa.com/la-importancia-de-aprender-a-comunicarnos-efectivamente/

En conclusión, comunicarse efectivamente es un arte y bien vale la pena que nos esforcemos en hacerlo cada vez mejor. Dedicar nuestro tiempo a aprender a comunicarnos es la mejor inversión que podemos hacer por nuestra felicidad y bienestar y el de nuestros seres más cercanos. Comunicarnos de forma positiva y efectiva nos ayudará a prevenir conflictos y malos entendidos.
fuente: http://telefonodelaesperanzadevalencia.blogspot.com.es/2014/12/el-arte-de-aprender-comunicarse.html

4 CONSEJOS PARA COMENZAR EL AÑO CON OPTIMISMO

Pasar de un año a otro puede ser la oportunidad perfecta para dejar asuntos de la vida en el ayer. El cambio de año, puede darte un giro, así que está bien tomar algunas medidas o consejos para empezar el año con optimismo. Estas son nuestras sugerencias, esperamos que los tomes en cuenta.




Agradece lo que has conseguido
Has pasado 365 días y debes agradecer lo que has conseguido en él. Se trata de una excelente manera de terminar el año, dando gracias. Esto te tomará algunos minutos, solo debes tomar papel y lápiz para apuntar esas 10 cosas por las que das gracias al universo y a ti por haberlas logrado. Estamos seguros que cuando vayas en la número 10, querrás anotar un par más. Hazlo, nada te lo impide. 



¡Un mapa de sueños!
Miles de personas en el mundo han comprobado que hacer un mapa de sueños al finalizar el año tiene un efecto preciso en su optimismo y sobre todo en la consecución de sus metas. Existe algo que los más expertos llaman programación neurolingüística y consiste en programar el cerebro con objetivos claros y de mediano plazo, en consecuencia, casi sin saberlo tú tomarás decisiones que te acerquen al objetivo. Ensaya, toma una hoja y recorta y pega algunas representaciones de tus sueños, ponla en un lugar visible de tu habitación y el siguiente año nos cuentas si lograste algunos viajes.


Haz ejercicio
Una manera de mantenerse optimista es con el ejercicio físico. Cuando haces ejercicio liberas hormonas que eliminan el estrés y además le das energía y vitalidad a tu organismo. Así que es bueno que durante el día le dediques un tiempo a tu deporte favorito o que por el contrario practiques en el gimnasio algunos ejercicios. Verás como esto tienen resultados increíbles para iniciar el año con más optimismo. 

Aumenta tu autoestima
Tener una excelente autoestima es vital para considerarse optimista ante los posibles fracasos. Y vaya que hay formas de aumentar la autoestima, lo que necesitas es usar un lenguaje positivo, preocuparte por ti y tu apariencia, y sobre todo dejar el miedo ante los retos atrás. Lo ideal es que también aumentes tu autoestima respecto a los otros por eso intenta hacer 5 cosas buenas para la gente todos los días, al final del día te sentirás mejor, siempre mejor.

martes, 30 de diciembre de 2014

QUIERO FELICITAROS EL AÑO

QUIERO
Como me aportáis tanto:
Quiero agradecer a todos los que leéis mis artículos, o hacéis difusión, eso me da mucha fuerza y energía para seguir. Sois el motor de mi pasión y no sería posible sin vosotros hacer mi sueño realidad. Mi pasión es la psicología y ayudar a las personas, la terapia me encanta y cada vez tengo más ilusión.
Quiero transmitiros un mensaje de ilusión para con vosotros, acaba el año y quizás hayáis hecho alguna balance del año, de lo que os propusisteis y de lo conseguido o no. Lo no conseguido seguirá siendo un objetivo para el nuevo año, pero no desistáis, no abandonéis si realmente son vuestros sueños. Os invito a mirar la vida con los ojos de un niño con la inocencia del que no sabe y quiere descubrir. Ojalá que empecéis el nuevo año con ilusión, con proyectos y con la fuerza y la firmeza para permanecer en el intento hasta conseguirlo.
Si no el desánimo, la frustración, la desilusión, la desesperanza y tristeza se os apoderarán.
Se acaba un año, quizá bueno, muy bueno, malo, muy malo, pero es lo que ha sido y hay que aceptarlo nos guste o no. Así que cerramos un año, y abrimos uno nuevo con lo que ello implica, expectativas, ilusión, incertidumbre...
Como sabéis nosotros vamos marcando nuestros caminos eligiendo, podemos seguir aburridos con la misma rutina o empezar de nuevo, empezar a cambiar, puede ser un motivo el año nuevo si te sirve pero nunca es tarde.
Que paséis una noche vieja llena de magia y que en el 2015 se materialicen vuestros deseos.
Gracias por estar ahí, y por todo. Felices fiestas. Brindo por la felicidad.

SOLEDAD EN NAVIDAD

La soledad nos afecta a casi todos en algún momento de nuestra vida. Las fiestas de la Navidad representan para la mayoría de las personas una época de compañía y armonía con nuestros seres queridos, familiares y amigos. Desgraciadamente, no todo el mundo tiene la suerte de disfrutar de la Navidad en compañía de otras personas. 

A nivel popular, se ve la Navidad como una época en la que se agudiza la sensación de soledad y de tristeza, quizás por el hecho de que se trata de un momento de reuniones y encuentros en el que, aquél que está solo, o se siente solo, ve acentuada esa soledad. 

Las personas se reúnen en la comida de empresa, en la cena familiar, en la fiesta de amigos y amigas de fin de año, en la merienda de principio de año... se realizan muchas reuniones con otras personas. Incluso, hay personas que se van a pasar las fiestas a sitios lejanos (con otras personas), cuando algo es tan patente para todos y nosotros no cumplimos con ello se nos amplifica la percepción de aislamiento. Los medios de comunicación y la publicidad hacen además un esfuerzo evidente por intensificar los aspectos centrales de las fiestas. Todo el mundo tiene en la cabeza la imagen de alguien poderoso "que lo tiene todo" menos alguien con quien pasar la Navidad. 

La soledad en Navidad es uno de los mayores problemas personales a los que se enfrentan quienes, en esta época del año, deben vivir una situación personal delicada y sin la compañía de sus seres queridos, ya sea por encontrarse trabajando en el extranjero, por pérdidas irreparables de familiares o por conflictos intrafamiliares. 

¿Existen factores de protección contra la soledad? 

Sí, podemos encontrar tres: El primero es tener una red de relaciones rica, sólida y variada; con relaciones de distintos tipos, signos, frecuencias y con la que compartas actividades comunes. El segundo es una estrategia vital abierta e inteligente; que propicie una autoestima sólida y con herramientas para afrontar los golpes del destino. Y el tercero un mayor nivel de resistencia a las imposiciones sociales y culturales con respecto de las relaciones sociales y no compararse con otras personas. 


¿Cómo puedo combatir la soledad en navidad? 

-. Aprovecha para mimarte en los días libres que te permite tener la Navidad, en los que se puede aprovechar para leer un libro, desayunar tranquilamente, pasear o tomar un baño relajante con tu música favorita de fondo.

-. Aprende ese hobby que siempre has deseado iniciar, para salir de casa y conocer gente nueva con la que relacionarse. 

-. Practica deporte, porque ayuda a liberar endorfinas y sentirse mejor con uno mismo.

.- Salir a la calle, porque en Navidad las calles de la ciudad están iluminadas y se organizan gran cantidad de eventos socioculturales a los que puedes asistir. 

-. Planifica y toma la iniciativa. Es muy importante que los sentimientos de soledad no te encierren en ti misma. Vence tus miedos y llama a varios amigos, compañeros de trabajo y otros amigos que se encuentren en la misma situación y organiza una Navidad original y diferente. 

-. Viaja y descubre nuevos lugares, mediante una escapada solo o en grupo, mostrándote perceptivo, para conocer gente nueva y disfrutar de la experiencia. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

     DECLARACIÓN DE AUTOESTIMA DE VIRGINIA SATIR.
Para mí es muy importante la autoestima y está declaración me parece muy bella y que resume muy bien lo que tendríamos que cada uno tener en cuenta para querernos más y mejor. Y para aceptarnos tal cual somos.
Virginia Satir fue una psicoterapeuta estadounidense especializada en el enfoque de terapia familiar. El propósito de su trabajo estuvo dirigido bajo el concepto de “Convertirse más plenamente humano”.
Virginia Satir destaca por su declaración de autoestima, que ha seguido utilizándose en terapia y dándole valor después del paso de los años. Mediante una declaración que representa un problema real como es la baja autoestima. Esta fue su propuesta para afrontar este problema que nos afecta a todas las personas en muchos momentos de nuestra vida:
Mi Declaración de Autoestima por Virginia Satir
 Yo soy yo.
En todo el mundo no existe nadie
exactamente igual a mí.
Hay personas que tienen aspectos míos,
pero en ninguna forma el mismo conjunto mío.
Por consiguiente, todo lo que sale de mi es auténticamente mío
porque yo sola lo elegí.
Todo lo mío me pertenece: mi cuerpo,
todo lo que hace;
mi mente, con todos sus pensamientos e ideas;
mis ojos, incluyendo todas las imágenes que perciben;
mis sentimientos, cualesquiera que sean: ira, alegría,
frustración, amor, decepción, emoción;
mi boca, y todas las palabras que de ella salen, refinadas, dulces, o cortantes,
correctas o incorrectas;
mi voz, fuerte o suave,
y todas mis acciones, sean para otros
o para mí.
Soy dueña de mis fantasías,
mis sueños,
mis esperanzas,
mis temores.
Son míos mis triunfos y mis éxitos,
todos mis fracasos y errores.
Puesto que todo lo mío me pertenece,
puedo llegar a conocerme íntimamente.
Al hacerlo, puedo llegar a quererme
y sentir amistad hacia todas mis partes.
puedo hacer factible
que todo lo que me concierne funcione
para mis mejores intereses.
Sé que tengo aspectos que me desconciertan
y otros que desconozco.
Pero mientras yo me estime y me quiera,
puedo buscar con valor y optimismo soluciones para las incógnitas
e ir descubriéndome cada vez más.
Como quiera que parezca y suene,
diga y haga lo que sea,
piense y sienta en un momento dado,
todo es parte de mi ser.
Esto es real y representa el lugar que ocupo en ese momento del tiempo.
A la hora de un examen de conciencia, respecto de lo que he dicho y hecho,
de lo que he pensado y sentido,
algunas cosas resultarán inadecuadas.
Pero puedo descartar lo inapropiado,
conservar lo bueno
e inventar algo nuevo
que supla lo descartado.
Puedo ver, oír, sentir, decir, y hacer.
tengo los medios para sobrevivir,
para acercarme a los demás,
para ser productiva
y para lograr darle sentido y
orden al mundo de personas y
cosas que me rodean.
Me pertenezco y así puedo estructúrarme.
Yo soy yo y estoy bien.
 © Virginia Satir, 1975.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Las fuentes de la autoestima

Las fuentes de la autoestima Beatriz Cerezo
               
Resumen: La autoestima es la sana e inevitable valoración de nosotros mismos, y en cierto modo es el concepto que tenemos de nuestra valía en relación con los demás y con nuestro entorno.

 

 

La autoestima se desarrolla gradualmente durante toda la vida, a medida que vamos comprendiendo y aprendiendo del mundo que nos rodea, adquiriendo experiencias que nos dictan cómo nos enfrentamos a las situaciones y de ahí, cómo nos definimos a nosotros mismos. Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso, complicados razonamientos sobre el Yo. El resultado es un sentimiento generalizado de valía (o de incapacidad) que se llama Autoestima.
Para desarrollar la autoestima positiva se necesita tener una actitud de confianza frente sí mismo y actuar con seguridad frente a terceros, ser abiertos y flexible, valorar a los demás y aceptarlos como son; ser capaz de ser autónomo en sus decisiones, tener comunicación clara y directa, tener una actitud empática, es decir, capaz de conectarse con las necesidades de sus congéneres, asumir actitudes de compromiso, ser optimista en sus actividades…etc.
También incluye aprender de los errores, cuando una persona se equivoca y es capaz de reconocer y enmendar su equivocación, no se limita a auto-culparse, ni culpar a los otros. Tener actitud creativa y ser capaz de asumir los riesgos que implica una nueva tarea y evitar la crítica destructiva nos preparará emocionalmente para fortalecer nuestra Autoestima.
Por tanto, la autoestima se construye diariamente con nuestra propia percepción y la interacción con las personas que nos rodean. En muchas ocasiones los demás se encargan de validarnos o desconfirmarnos la idea que tenemos sobre nosotros mismos, por lo que pueden tener un aspecto positivo constructivo (nos analizamos, validamos nuestras fortalezas, mejoramos nuestros defectos…) y un aspecto negativo destructivo (nos comparamos, aceptamos la crítica sin cuestionar, nos venimos abajo, desciende nuestra autoestima)
Tres son las dimensiones básicas que agrupan a los diferentes factores que componen la autoestima:

1. Relación con uno mismo

 
Necesitamos conocernos, hacernos conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; conseguir amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, hacer cambios positivos independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas que estemos viviendo:
  • Autoconocimiento, ¿Qué piensas de ti? ¿Reconoces tus necesidades, habilidades, cualidades, debilidades, limitantes, etc.?
  • Autoaceptación, ¿Te aceptas tal y como eres? ¿Perdonas tus errores?
  • Autovaloración, ¿Valoras tus cualidades? ¿Valoras tus esfuerzos?
  • Autosuperación, ¿Lideras tu vida? ¿Sabes lo que quieres?
  • Autorespeto, ¿Permites que te traten mal? ¿Aceptas tus emociones?

2. Relación con las experiencias vividas

Estamos influidos por diversos factores a lo largo de nuestro crecimiento (físico y emocional) por lo que cada experiencia cuenta, cada hecho y cada persona aporta su grano de arena en la concepción que tenemos sobre el mundo. Por lo que la relación que tengamos con nuestro pasado, presente, y planes de futuro influirá en cómo somos actualmente, y en cómo nos valoramos:
  • Lo que se dice y se cuenta, ¿Cómo cuentas tu vida? ¿Cuál es tu carta de presentación?
  • Vive en lo mejor de ti, ¿Comparto más mis fracasos que mis éxitos? ¿Soy capaz de ver el lado bueno de las cosas?
  • Observa y rescata el aprendizaje de un pasado doloroso, ¿Tus experiencias dolorosas condicionan tu presente? ¿Eres capaz de sacar un aprendizaje de ello?
  • Revive el pasado triunfal, ¿Recuerdas tus logros? ¿Estás orgulloso/a de ellos?
  • Observa de forma neutral, ¿Qué cambios quieres o necesitas? ¿Estás creciendo?

3. Relación con los demás o espejo social

  • Observa qué es tuyo y qué de los demás, ¿Quién puede llevar razón?
  • Atrévete a recibir lo que hay bueno para ti, todos tenemos derecho a experiencias positivas sin desconfiar o ponerlas en cuarentena por considerarlas “anormales para nosotros”.
  • Ser asertivo/a, tu comunicación también es importante
  • Aprende a gestionar las críticas, algunas serán constructivas y otras destructivas, hay que cuidarse de las últimas.
En definitiva, la autoestima está compuesta por una serie elementos que pueden afectar más o menos a nuestra condición, y que tomados en consideración harán que logremos su clara mejoría y en consecuencia un mayor bienestar psicológico y personal con nuestra situación.
Beatriz Cerezo.

¿Como sobre llevar la pérdida de un ser querido en Navidad?


La Navidad es una época caracterizada por la ilusión, la solidaridad y los encuentros con la familia. Al ser unas fechas tan señaladas en nuestro calendario, para cada persona tiene un significado diferente dependiendo de nuestra educación y las experiencias que vivimos durante las fiestas.

 

Por lo general se consideran unas fiestas alegres, porque nos reunimos con nuestra familia, intercambiamos regalos y lo más importante compartimos tiempo de calidad con nuestros seres queridos.  Para los niños se viven de una manera y de adultos va cambiando la percepción según lo que vaya aconteciendo en nuestras vidas, si nos separamos ya no tendremos quizá contacto con la familia política, también marcará nuestra visión como la sentimos de pequeños y a veces, pueden teñirse de nostalgia cuando las personas a las que amamos ya no se encuentran entre nosotros. Para quienes se encuentran en esta situación, deseo poder brindarle un poco de luz, apoyo y esperanza, para que durante las fiestas recuerden a quien aman desde el cariño y el amor que han compartido. 

Una de las cosas que puedes hacer es que te permitas dedicarte un tiempo para recordar a esa persona que tanto echas de menos, aunque no puedas compartir un espacio físico con él/ella, lo podrás hacer con tus recuerdos, donde siempre le encontrarás.

En segundo lugar, permítete hablar con la familia de esa persona, pero en este caso desde la alegría, es decir, desde el tiempo y las historias tan divertidas que habéis compartido juntos.
Por último, mereces sentirte bien, una pérdida es un dolor intenso, porque su compañía y su amor merecieron la pena, y ahora tienes la opción de seguir compartiendo momentos de cariño con el resto de tus seres queridos, quienes desean acompañarte y ayudarte a sobre llevar el vacío de quien no está.

Para superar una pérdida (ruptura de pareja, fallecimiento…) es importante que te comprometas con las cosas que te conectan con la vida, tienes derecho a volver a sonreír.